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Eliminando las siestas

¿Hasta cuándo debe dormir mi hijo siesta? La respuesta a esta pregunta varía mucho… La teoría dice que los niños dejan la siesta entre los 3- 4 años; hemos visto que niños entre 2.5- 3 años que ya no duermen siesta y no les afecta (yo tuve uno de esos)… pero lo que sí es muy claro es que NUNCA debes quitar una siesta, sino que hay que esperar hasta que tu hij@ esté listo para él solo irla dejando.

Como padres de familia entendemos que luego la siesta interfiere con la dinámica del día a día y puede ser algo estorbosa; y como resultado muchos la empiezan a quitar. Sin embargo, hemos visto un sin número de casos donde los niños dejan de dormir bien la noche; aparecen los famosísimos insomnios de la madrugada, múltiples despertares y/o el terrible despertar de las 5:00 am para empezar el día. Todo esto consecuencia de que hace unas semanas la siesta fue eliminada. El cansancio se empieza a acumular y cómo resultado de ello el circulo vicioso de falta de sueño genera más falta de sueño prevalece. Así que no la quieten si sus hij@s no están listos.

¿Cómo identificar estas señales de que tu hij@ está listo para dejar la siesta? Por lo general empieza a ser muy complicado el que duerma durante el día, no se ve cansado y las noches no se ven afectadas. El cambio no es repentino; aconsejamos sea un cambio gradual y paulatino. Es decir, habrá días en que necesite la siesta y cómo resultado de ello te recomendamos favorecerla; los días que no se duerma sólo ajusta la hora de dormir acostándolo más temprano en la noche para que compense y no llegue demasiado cansado. Escucha las señales que tu hij@ te manda, nadie es mejor termómetro que él. Los días en que no duerma la siesta te recomendamos tener un momento de relajación, de actividades tranquilas como leer, acostarse, colorear, etc… para que le sirva para cargar pila y no se “derrita” en la tarde de cansancio.

La transición de una a cero siestas es un proceso que toma tiempo y paciencia; y muchas veces la implementación de un plan de emergencia. Llega un momento en que es evidente que tu hi@ necesita la siesta pero no la quiete hacer; aquí estás en el punto que te importa que duerma más a qué cómo duerma. Ten la sensibilidad para identificar esos momentos; no conviertas la siesta en una batalla posiblemente el día de cero siestas esté muy próximo.

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