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Ayudando a los bebés a lidiar con el estres y enseñarlos a dormir

by Alice Callahan on March 30, 2012 por Alice Callahan en marzo 30, 2012, traducido por Paola Rausch en enero del 2018.

Todos hemos visto las advertencias que el entrenamiento del sueño causa tanto estrés a un bebé que el cortisol inunda el cerebro, matando las neuronas y alterando el desarrollo.

Incluso sin estas historias alarmantes, la mayoría de los padres que han considerado el entrenamiento del sueño como opción, naturalmente se preocupan por lo estresante que es para un bebé. A ninguno de nosotros nos gusta escuchar llorar a nuestros bebés. Nos hace sentir estresados, y el bebé probablemente se sienta de la misma manera. Pero realmente ¿cuán estresante es? ¿Y es dañino para el cerebro de un bebé? A pesar de décadas de investigación sobre la formación del sueñola mayoría de los estudios se han centrado en los resultados relacionados con el dormir y el comportamiento diurno, pero pocos han examinado las respuestas de estrés de los bebés a este cambio. Aquellos que advierten que dejar llorar a los bebés es dañino para sus cerebros citan estudios de bebés que fueron sometidos a negligencia crónica o abuso o criados en orfanatos y que carecen de fuertes figuras de apego. Estos son ejemplos de estrés tóxico y crónico. Me entristecen profundamente, pero no estoy convencida de que me digan mucho o a ningún otro padre cariñoso, sobre los efectos del entrenamiento de sueño sobre mi niña.

Esto me ha dejado explorando una gran cantidad de investigaciones, intentando poner el entrenamiento del sueño en perspectiva entre otras fuentes de estrés infantil. Un buen lugar para comenzar es el informe recientemente publicado de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) titulado: The Lifelong Effects of Early Childhood Adversity and Toxic Strees (1) Los efectos a lo largo de la vida de la adversidad en la primera infancia y las crisis tóxicas (1)

El informe de AAP nos brinda un marco para analizar el estrés que creo que es muy útil. Define 3 tipos de respuestas de estrés en niños:

1. Una respuesta positiva al estrés es aquella que es “breve y de leve a moderada en magnitud” y en la cual un adulto comprensivo y receptivo ayuda al niño a sobrellevar la situación. Los eventos que pueden causar respuestas positivas al estrés incluyen “lidiar con la frustración, recibir una vacuna y la ansiedad asociada con el primer día en un centro de cuidado infantil”. Los autores continúan diciendo: “Cuando están amortiguadas por un ambiente de relaciones estables y de apoyo” las respuestas positivas al estrés son un elemento promotor del crecimiento del desarrollo normal. Como tales, brindan oportunidades importantes para observar, aprender y practicar respuestas saludables y adaptativas a experiencias adversas “.

  

2. Una respuesta de estrés tolerable ocurre debido a eventos no cotidianos como una muerte en la familia, un divorcio o un desastre natural. Nuevamente, lo que hace que este estrés sea tolerable es la relación de un niño con un adulto de apoyo, que puede ayudarlo a adaptarse y enfrentar los cambios en su vida. En las mejores circunstancias, el estrés tolerable incluso puede tener efectos positivos [2].

3. Una respuesta al estrés tóxico es causada por una “activación fuerte, frecuente o prolongada de los sistemas de respuesta al estrés del cuerpo en ausencia de la protección amortiguadora de una relación adulta de apoyo”. Los ejemplos incluyen factores estresantes crónicos como abuso o negligencia infantil, abuso de sustancias por parte de los padres y depresión materna. En la primera infancia, el estrés tóxico puede afectar los circuitos cerebrales e interrumpir el desarrollo de la regulación fisiológica normal del estrés. También puede comprometer la función inmune y causar inflamación, los cuales se han relacionado con una serie de enfermedades crónicas.

Dado esto, ¿podríamos predecir qué tipo de respuesta al estrés produce el entrenamiento del sueño en un bebé? ¿Es el entrenamiento del sueño más como comenzar la guardería, hacer frente al divorcio entre las dos personas más importantes de su vida o ser criado por alguien que está abusando de las drogas? En la gran mayoría de las familias, el entrenamiento del sueño no se parece en nada a las situaciones tristes que causan estrés tóxico. La mayoría de los padres descubren que el entrenamiento del sueño dura solo unas pocas noches o, si se hace de forma más gradual, no más de un par de semanas. Si causa semanas de llanto prolongado, entonces algo no funciona, y los padres deben encontrar una nueva estrategia.

Este es un buen momento para agregar que  yo defino de una manera amplia el  entrenamiento del sueño. Prefiero llamarlo “aprendizaje del sueño”, pero me atengo a los términos que todos conocemos. Para mí, el entrenamiento para dormir implica hacer cambios en los hábitos de sueño de un bebé para que aprenda a calmarse a sí mismo, y casi siempre implica disminuir la participación de los padres y un poco de llanto.

Sé que muchos lectores se resisten a la mera mención del entrenamiento del sueño, pero esta discusión sobre el cambio y el estrés puede ser útil incluso para quienes consideran formas suaves de moldear el sueño de los niños, como la transición a una cama separada o el destete nocturno. Aprender a conciliar el sueño de una nueva manera no es fácil. Pero tampoco podemos comenzar la guardería por un bebé o  aprender a dormir por ellos. El estrés es inevitable, incluso para un bebé nacido de la familia más afectuosa. Mi intención en esta investigación y redacción es definitivamente no dar un sello de aprobación a todos los métodos de entrenamiento del sueño. Más bien, es ir más allá de los juicios generales, contextualizar el estrés del entrenamiento del sueño y pensar críticamente sobre lo que podemos hacer para apoyar y respetar a los bebés mientras aprenden a dormir para que sea una experiencia positiva, no tóxica.

Cómo responden los bebés al estrés?


Cuando experimentamos estrés, varias vías fisiológicas entran en acción. Una respuesta es la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenocortical (HPA), que da como resultado la liberación de cortisol. El cortisol cambia el enfoque del cuerpo hacia la movilización de energía y la supresión de algunas funciones, como la capacidad de respuesta inmune, con lo cual podemos sobrevivir en un corto plazo. El Cortisol es esencial para sobrevivir. Nos permite lidiar y recuperarnos del estrés.

El Cortisol se puede medir en la saliva, por lo que se puede tomar una muestra de forma no invasiva sin causar estrés adicional, incluso mientras el bebé está durmiendo. Sin niveles inusuales de estrés, el cortisol tiene un ritmo circadiano natural, siendo 300-400% más alto en la madrugada que en su punto más bajo alrededor de la medianoche [3]. Este patrón no se desarrolla hasta que los bebés tienen varios meses de edad, y es lo que les ayuda a dormir por la noche y estar despiertos durante el día. Un aumento en el cortisol fuera de este patrón normal puede indicar que un bebé está estresado. Sin embargo, es simplista suponer que cualquier aumento en el cortisol es peligroso, dada su importancia para la función diaria. El cortisol no es un problema a menos que sea elevado durante períodos prolongados de tiempo, como en el caso del estrés crónico [2]. Para complicar más las cosas, niños con un historial de estrés tóxico causado por abuso o negligencia frecuentemente presentan un nivel de cortisol bajo y cambios contrastantes en el ritmo de la producción de cortisol comparandolo con la norma (4)

Los bebés tienen el eje HHA muy reactivo al nacer. Un bebé recién nacido tendrá una fuerte respuesta de cortisol a la punzada en el talón, un baño o un examen físico [5]. En un estudio, los recién nacidos recibieron un examen simulado dos días seguidos. El primer día, los bebés habían aumentado el cortisol y llorado durante el examen. Sin embargo, cuando se repitió el examen el segundo día, los bebés no mostraron un aumento en el cortisol, aunque todavía lloraban casi tanto como lo habían hecho el primer día [6]. En algún lugar de sus cerebros, reconocieron que esta experiencia había sucedido antes. Este estudio ilustra una respuesta de estrés positiva. Los bebés inicialmente fueron estresados ​​por el examen, pero pudieron recuperarse y aprender de la experiencia para poder enfrentarlo de manera efectiva al día siguiente.

Esto también demuestra la importancia del punto que: llorar no siempre va acompañado de un incremento en el cortisol.

 

Estrés del primer baño

 

Otros estudios han probado las respuestas de los bebés al dolor físico agudo, como una vacuna. El dolor físico causa una respuesta de cortisol en bebés menores de 6 meses, pero más allá de esta edad muestran muy poca respuesta de cortisol, aunque todavía esté presente el llanto. [7]. También se ha demostrado que la ira, el miedo y los factores estresantes de la novedad (como la primera vez en una piscina) rara vez causan una respuesta de cortisol en los bebés mayores [5]. Es importante destacar que una madre u otra figura de apego suele estar presente en los experimentos descritos hasta el momento. Durante el entrenamiento del sueño, a menudo tratamos de reducir la presencia de los padres y la relajación alrededor de la hora de acostarse, y esto es lo que hace que sea difícil para los bebés. ¿Qué nos dicen los estudios sobre la respuesta al estrés en el entrenamiento del sueño u otras separaciones parentales?

Hay un estudio de respuestas de cortisol en bebés sometidos a entrenamiento del sueño [8]. 25 madres y bebés (de 4 a 10 meses de edad) pasaron 5 días en una instalación residencial para participar en el entrenamiento de sueño de extinción (CIO sin ningún tipo de tranquilidad). En la primera noche de entrenamiento del sueño, todos los bebés tuvieron al menos 2 episodios de 5-10 minutos de llanto antes de quedarse dormidos. En el tercer día, todos los bebés se durmieron sin más que un poco de alboroto. El cortisol se midió en los bebés antes de comenzar la rutina de acostarse y en el momento en que se durmieron, después de gritar. Tanto en el primer como en el tercer día del entrenamiento del sueño, no hubo aumento en el cortisol entre la muestra que se tomo antes de acostarlos y la muestra CIO.

 

Middlemiss et al. 2011

 

 

A primera vista, podría pensar que este estudio proporciona evidencia de que el entrenamiento del sueño no es estresante para los bebés. Sin embargo, el estudio tenía algunas limitaciones serias. Primero, las desviaciones estándar para estos datos (barras de error en el gráfico) son ENORMES. Además, los niveles de cortisol de los bebés eran altos por todas partes, incluso antes de la rutina de acostarse, probablemente porque estaban en un lugar extraño.

¿Alguna vez ha viajado con un bebé y ha descubierto que la rutina de sueño que tiene se ve interrumpida? El estrés de esos momentos podría esconder el estrés que los bebés pudieran llegar a sentir al llorar desconsoladamente.

Aún así, dado que estos bebés se encontraban en la situación de sueño más estresante imaginable (pobres bebés), llorar no hacía exactamente que sus cuerpos se inundaran con cortisol adicional.

¿Qué tan estresante puede ser el entrenamiento del sueño para un bebé en su propia cama, con visitas/chequeos periódicos de un padre? Solo podemos especular, pero hasta ahora, no estoy convencido de que sea tan devastador como algunos quisieran hacernos creer. Lo que realmente necesitamos es un estudio que aún no se haya realizado: un estudio longitudinal de cortisol en bebés que están entrenados para dormir en sus propios hogares, con controles de la misma edad. Creo que tal estudio aliviaría nuestros temores sobre el entrenamiento del sueño. Si tuviera que adivinar, predeciría que el entrenamiento del sueño apropiado para la edad en un ambiente familiar y de apoyo causaría un pequeño aumento en el cortisol durante algunas noches, pero no crónicamente.

Otros estudios han analizado las respuestas de cortisol en bebés brevemente separados de sus madres. En bebés de 9 meses de edad, quedarse solo durante 30 minutos con un extraño en un entorno de laboratorio causa un aumento del 20-40% en cortisol, un golpe menor teniendo en cuenta que el cortisol fluctúa en 10 veces esa cantidad diariamente. Sin embargo, a los 12-18 meses de edad, la mayoría de los estudios encuentran que la separación materna no aumenta el cortisol [9]. Y nuevamente, estar en casa en una cama familiar en lugar de estar con un extraño en un ambiente extraño puede hacer que el entrenamiento para dormir sea menos estresante.

Hay otro tipo de situación estresante que podría ayudarnos a comprender el entrenamiento del sueño: la transición a la guardería. Al igual que el entrenamiento del sueño, comenzar la guardería implica un gran cambio en la rutina y la separación prolongada de una figura de apego. Iniciar la guardería por primera vez provoca un aumento en el cortisol, incluso si la madre permanece con el bebé durante las primeras dos semanas para ayudar con la transición [10]. E incluso después de muchos meses, los niños pequeños que asisten a la guardería todo el día muestran un aumento gradual del cortisol a lo largo del día, mientras que los niños que permanecen en casa no muestran un aumento o disminución gradual del cortisol durante el día [11]. Sin embargo, a través de las edades, la mayor respuesta  en el día del cortisol se encuentra en los niños pequeños de 2 a 3 años. Los bebés, incluidos los que están en el período de ansiedad máxima de separación a los 9-12 meses, no tienen aumento del cortisol [12]. Los autores especulan que la elevación crónica del cortisol en los niños pequeños en la guardería se relaciona con el estrés de las interacciones grupales más que con la separación de los padres. El hecho de que el cortisol disminuye en los niños pequeños durante la siesta en la guardería, incluso si no duermen realmente, respalda esta hipótesis [13].

A pesar del estrés de ingresar a la guardería a una edad temprana, aún no se ha demostrado que tenga ningún efecto a largo plazo en la capacidad de una persona para regular el estrés o formar relaciones saludables. Afortunadamente, no veo muchas afirmaciones de que enviar a su hijo a la guardería cause daño cerebral. Y a pesar del estrés de la guardería, muchas familias en el mundo moderno todavía hacen esta elección, porque para ellos, los beneficios de la guardería superan los riesgos. La guardería puede permitir que los padres sigan una carrera que aman y que la familia tenga seguridad financiera. También podría beneficiar al niño, dándole oportunidades para aprender sobre las relaciones sociales en el juego grupal y estimulando el desarrollo cognitivo y social.

Podemos pensar en el entrenamiento del sueño como un análisis de riesgo-beneficio similar. Sí, es estresante, pero los beneficios también son sustanciales. Para la mayoría de las familias, el entrenamiento del sueño dará como resultado un bebé que tiene una habilidad nueva e importante: la capacidad de dormir por sí mismo. Toda la familia dormirá más y eso conlleva numerosos beneficios. De hecho, reconocer que la situación de sueño actual no está funcionando y realizar cambios para mejorarla podría reducir la exposición prolongada del niño al estrés y al cortisol.


Considere los siguientes ejemplos:

-Los bebés que duermen más tienen una base de cortisol inferior [7]. – Los niños con un sueño más interrumpido tienen mayor cortisol en la mañana, y esto se correlaciona con las calificaciones de los maestros de guarderías sobre los problemas de comportamiento que presentan algunos niños. Estos niños también tenían más probabilidades de sentirse molestos y llorosos en respuesta a factores estresantes y desafíos menores en la guardería [14]. Estos dos últimos conjuntos de datos son solo correlativos, pero una relación causal es ciertamente plausible. La privación del sueño pone a las madres en mayor riesgo de depresión posparto [15]. Los bebés que son atendidos por madres deprimidas tienen cortisol crónicamente más alto en preescolar [16] y en la adolescencia [17]. -Cuando los bebés de 3 a 6 meses juegan con una madre sensible durante 15 minutos, su cortisol disminuye. Sin embargo, jugar con una madre insensible puede aumentar el cortisol o, en el mejor de los casos, no producir cambios [18]. Si la privación del sueño está afectando la capacidad de un padre para ser sensible y receptivo durante el día, solo eso podría aumentar la exposición de un niño al cortisol. No es egoísta entrenar a su bebé para que pueda lidiar mejor con los factores estresantes de la vida y ser un padre más receptivo.

Siempre habrá quienes juzguen como inaceptable el entrenamiento del sueño y den los peores ejemplos posibles de estrés infantil para incitar el miedo en los padres, pero creo que debemos contextualizarlo. El estrés es parte de la vida. Es importante reconocer que hacer cambios en la rutina de sueño de un bebé es estresante y minimizar ese estrés tanto como sea posible. Sin embargo, la carga de estrés total de un bebé proviene de una multitud de factores, y el entrenamiento del sueño en realidad puede aliviar otros factores estresantes. Decirles a los padres que deben proteger a sus bebés del estrés y hacer todo lo posible para evitar que un bebé llore, a toda costa, puede ser contraproducente. El llanto es la forma de comunicarse del bebé, pero no siempre comunica desesperación, y no siempre está acompañado de una respuesta al cortisol. De hecho, algunos estudios sugieren que el llanto puede liberar tensión y reducir la actividad del eje HPA y la respuesta al cortisol [19]. Permitir cariñosamente a un bebé practicar cómo lidiar con el estrés en el proceso de aprender una nueva habilidad puede ser algo saludable.

Una parte esencial de una respuesta positiva al estrés es el apoyo de un adulto comprensivo. Sin embargo, para que los bebés aprendan a dormir solos, los padres a menudo necesitan disminuir su presencia y alivio. ¿Cómo podemos, como padres, equilibrar nuestro importante papel de apoyar a nuestros bebés durante esta transición mientras les permitimos desarrollar sus propias habilidades para calmarse? Esa es la pregunta que abordaré en mi próxima publicación.


¿Ha hecho algún/algunos cambios en los hábitos de sueño de su hijo que resultaron estresantes? ¿Cómo se comparó ese estrés con otros factores estresantes en la vida de su hijo? ¿Encontró formas de ayudar a su hijo a sobrellevar el estrés?

Echa un vistazo a otras de mis publicaciones sobre sueño infantil:

Referencias

1. Shonkoff, J.P. and A.S. Garner. The lifelong effects of early childhood adversity and toxic stress. Pediatrics. 129(1): p. e232-46. 2012.

2. National Scientific Council on the Developing Child, Excessive stress disrupts the architecture of the developing brain: Working paper #3. 2005. p. Center on the Developing Child at Harvard University. http://www.developingchild.net.

3. de Weerth, C., R.H. Zijl, and J.K. Buitelaar. Development of cortisol circadian rhythm in infancy. Early Hum Dev. 73(1-2): p. 39-52. 2003.

4. Gunnar, M.R. and B. Donzella. Social regulation of the cortisol levels in early human development. Psychoneuroendocrinology. 27(1-2): p. 199-220. 2002.

5. Jansen, J., R. Beijers, M. Riksen-Walraven, and C. de Weerth. Cortisol reactivity in young infants. Psychoneuroendocrinology. 35(3): p. 329-38. 2010.

6. Gunnar, M.R., J. Connors, and J. Isensee. Lack of stability in neonatal adrenocortical reactivity because of rapid habituation of the adrenocortical response. Dev Psychobiol. 22(3): p. 221-33. 1989.

7. Gunnar, M.R., L. Brodersen, K. Krueger, and J. Rigatuso. Dampening of adrenocortical responses during infancy: normative changes and individual differences. Child Dev. 67(3): p. 877-89. 1996.

8. Middlemiss, W., D.A. Granger, W.A. Goldberg, and L. Nathans. Asynchrony of mother-infant hypothalamic-pituitary-adrenal axis activity following extinction of infant crying responses induced during the transition to sleep. Early Hum Dev. 88(4): p. 227-32. 2012.

9. Gunnar, M.R., N.M. Talge, and A. Herrera. Stressor paradigms in developmental studies: what does and does not work to produce mean increases in salivary cortisol.Psychoneuroendocrinology. 34(7): p. 953-67. 2009.

10. Ahnert, L., M.R. Gunnar, M.E. Lamb, and M. Barthel. Transition to child care: associations with infant-mother attachment, infant negative emotion, and cortisol elevations. Child Dev. 75(3): p. 639-50. 2004.

11. Vermeer, H.J. and M.H. van IJzendoorn. Children’s elevated cortisol levels at daycare: A review and meta-analysis. Early Childhood Research Quarterly. 21: p. 390-401. 2006.

12. Watamura, S.E., B. Donzella, J. Alwin, and M.R. Gunnar. Morning-to-afternoon increases in cortisol concentrations for infants and toddlers at child care: age differences and behavioral correlates. Child Dev. 74(4): p. 1006-20. 2003.

13. Watamura, S.E., A.M. Sebanc, and M.R. Gunnar. Rising cortisol at childcare: relations with nap, rest, and temperament. Dev Psychobiol. 40(1): p. 33-42. 2002.

14. Scher, A., W.A. Hall, A. Zaidman-Zait, and J. Weinberg. Sleep quality, cortisol levels, and behavioral regulation in toddlers. Dev Psychobiol. 52(1): p. 44-53. 2010.

15. Karraker, K.H. and M. Young. Night Waking in 6-Month-Old Infants and Maternal Depressive Symptoms. J Appl Dev Psychol. 28(5-6): p. 493-498. 2007.

16. Essex, M.J., M.H. Klein, E. Cho, and N.H. Kalin. Maternal stress beginning in infancy may sensitize children to later stress exposure: effects on cortisol and behavior. Biol Psychiatry. 52(8): p. 776-84. 2002.

17. Murray, L., S.L. Halligan, I. Goodyer, and J. Herbert. Disturbances in early parenting of depressed mothers and cortisol secretion in offspring: a preliminary study. J Affect Disord. 122(3): p. 218-23. 2010.

18. Spangler, G., M. Schieche, U. Ilg, U. Maier, and C. Ackermann. Maternal sensitivity as an external organizer for biobehavioral regulation in infancy. Dev Psychobiol. 27(7): p. 425-37. 1994.

19. Lewis, M., D.S. Ramsay, and K. Kawakami. Differences between Japanese infants and Caucasian American infants in behavioral and cortisol response to inoculation. Child Dev. 64(6): p. 1722-31. 1993.

 

 

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